domingo, 27 de mayo de 2012

el problema es que el mundo no deja de girar para escucharte llorar
y el otro problema es que la escritura no transforma la realidad
de hecho, ni siquiera la toca.

sábado, 26 de mayo de 2012

ojala no me desintegrara así, ojala existieran puntos de apoyo. 
ojala los silencios se derritieran un poco, ojala supiera como atravesar paredes
caer indefinidamente, deambular por pantanos de sol.
que alivio sería dejar de ser por un rato.
si no hay adentro, nunca va a haber afuera.
(y hoy no hay ninguno)


domingo, 20 de mayo de 2012

té con canela, confusiones artificiales
acordes entre rockeros y melódicos
un libro, que leo tres veces por día
y tu voz.
que solo sirve para recordarme
que sigo quieta en el mismo lugar
ir del miedo a la acción
que movimiento vertiginoso
salir de ese lugar, 
romper ese silencio

(no sé si sabías pero pasándote el mate te pasé toda mi historia
y te expulsé mis penas, y te pedí un favor, y me rendí)

cuantas cosas pasan cuando no pasa nada
la rutina es una secuencia de derrotas y reflexiones
los papeles andan sueltos pero todos revueltos
y te miro sin mirar
y cambio de pincel
los cafés ya no alivian
los sahumerios no relajan
¿cuando voy a poder interrumpir tu ritmo?
 invadir universos ajenos 
 y existir en algún lugar
...
(cadenas invisibles envueltas en aluminio,
arte acumulado en el fondo del placard)


domingo, 6 de mayo de 2012

Yo me bajo de este tren. Yo no sigo, yo cristalizo un poco el tiempo del reloj de los planetas y aprovecho para dejar de estar. Yo me desvío, me pierdo en un andén que no se mueve. Y no me muevo, no me muevo más en esa dirección. Vos seguís, viajas tan lejos, que me siento un poco muda, un poco quieta, un poco congelada en los cambios. Si subo y me bajo todo el tiempo, no llego a ningún lugar, ya no entiendo de velocidad, de sensaciones intensas, de ir lejos, de avanzar. Las vidas entrelazadas siguen caminando, o siendo caminadas por las ruedas de un ferrocarril que nunca se detiene. Y pierdo tanto tiempo decidiendo, que vivo de andenes y bancos de plaza vacíos. De caminatas en vías abandonadas, de escaleras que suben y bajan pero no aprendieron a hacer otra cosa. Yo no irrumpo en tu vagón, yo no me quedo en ese asiento. Yo camino y vuelo, para después volver a caminar. Yo me bajo de este trén, su recorrido no me pertenece. También me bajo del otro tren, y del que sigue. Me voy de todos lados, estoy en todos lados. Te presto una reflexión, te robo alguna risa medio encubridora, te contagio con esas lágrimas de historias contenidas, y después me voy. Vos me encontrás cuando ya no estoy mirándote, y te vuelvo a ver cuando ya no estás. Te pido perdón, no escucho tu respuesta. Me contás un secreto y lo guardo hasta el punto de no nombrártelo ni a vos. Yo me mimetizo con los vagones azules, y también con los rojos. Me sensibiliza el paisaje de gaviotas instintivas, me apasiona la quietud de la noche nevada, y me pierdo entre las luces de esa droga multicolor. Yo estoy al mismo tiempo en todos lados, y a veces, no estoy en ninguno.  Yo quiero subirme a todos los trenes. Yo quiero subirme a algún tren.

viernes, 13 de abril de 2012

La historia se repitió tantas veces, que en realidad, hay que empezar a pensar que nunca terminó de empezar. Y es que es siempre lo mismo: hola que tal... viste que desastre todo? // sisi, no se puede creer che... y entonces uno supone que la gente entiende que las cosas tienen que cambiar, y al principio te ilusionas con que cada persona que se indigna cuando mira el mundo, va a hacer algo para cambiarlo. Después te volves más realista, te frustras un poco, aceptas la dura realidad, y te das cuenta que cuando te dicen que todo es un desastre, solamente te están diciendo que alguien tendría que hacer algo, alguien.. (otro), y entonces supones que cuando vos hagas algo, el otro te va a apoyar. Después te volvés todavía más realista, y empezás a ver otras cosas... como la hipocrecía. "que desastre todo che, es una cosa de locos" pero en realidad la mayoría de los que dicen eso no solamente no hacen nada, si no que reproducen ese mundo que tanto critican, y hasta te critican a vos por querer cambiarlo. En el discurso somos todos unos conscientes comprometidos con el futuro y luchadores y superhéroes y blabla, pero con la acción... Me parece que muchos se quedaron en el camino. Y entonces tenés que pelearte con tus enemigos, esos que son indiscutibles, los que van a vivir para impedir el cambio, pero también con los hipócritas que te hacen creer que les preocupa el rumbo del mundo pero en realidad no son capaces de moverse ni un centimetro si eso implica renunciar a algo, o que las cosas se compliquen un poco. Y hasta te terminas peleando con los del "es lo menos peor" que te hacen creer que el mundo va a ser siempre igual y que uno tiene que conformarse con lo que parece no ser tan terrible. 
Quizas no entienden, no quieren entender, que cuando uno ve que el mundo es un desastre, no puede quedarse quieto. Ah, ¿vos podés? mirá vos... (que diferentes somos).

domingo, 8 de abril de 2012

Hay un momento en el que se termina lo real y ya no estoy acá, no estoy en mí, ni en un lugar, no existo materialmente. Me hundo en un delirio tan hermoso como voraz, tan persuasivo como coercitivo y tan inevitable como fascinante. Me desaparecí a mi misma sin saber como lo hice, fué como desintegrar mi integridad, disolverme. Me descompuse en energía, me convertí en fuerza y movimiento. Una metamorfosis hacia la nada, hacia la convergencia con lo demás que no es yo misma. Me consumí en el intento por no estar, y ya no sé si existo o existía. Es como estar en muchos lugares al mismo tiempo, persisto en el aire intentando no morir desarmada. Y me mezclé con vos, que eras otra corriente e en el mismo aire y seguramente habías sido humano alguna vez. Me deshumanicé y me distribuí en la superficie, volví a ser lo que creí que era cuando sentí el primer contacto con el mundo. A veces somos lo mismo, no hay limite, y vos tampoco entendés de esos limites y por eso te fusionas conmigo. Te tragaste mi nombre, y yo me apropie de tu envoltura. No tenemos dirección, ni esquema. Estamos inundados, desbordados, invadidos y desmayados en el después del antes y el allá del acá. El silencio es un sinónimo de mi, el ruido también. No entiendo de clasificaciones, soy lo infinito; lo amorfo; lo fugaz-

lunes, 2 de abril de 2012

El equilibrio no me permite escribir. Si sobra vomito palabras que envuelven energías, deshecho emociones no codificadas, te escupo alguna que otra reflexión. Pero hoy no. Hoy está la banderita celeste clavada en la arena y no hay olas ni viento ni marea alta ni peligros. Entonces no se puede escribir, excepto que escriba sobre este hecho tan frustrante que es no poder escribir. Y es frustrante porque te lleva a pensar que si algún día sos lo suficientemente feliz  (hagamos de cuenta que eso existe y puede durar más de un segundo) no vas a poder escribir nada y te volverías totalmente no-creativo. Lo cual me lleva a pensar que el arte se sostiene de los desbordes humanos, de lo que le sobra a un cuerpo, de lo que no puede comprenderse psiquicamente. Y entonces eso quiere decir que las obras de arte están fabricadas con desechos humanos. Y que esos desechos solo son bellos cuando están fuera de uno, porque cuando están adentro vendrían a ser algo así como tóxicos, destructivos, perturbadores. Entonces el ser humano funciona así; arrojando afuera lo que sobra (a veces haciendo arte y otras veces de maneras muy distintas y algunas bastante peligrosas) y convirtiéndolo en otra cosa que si tenga sentido y pueda formar parte de la realidad.
Y todo esto me lleva a pensar que viviría en un estado catastrófico de desequilibrio, locura, angustia y éxtasis solo para mantener vivo al arte (que ademas es tán maravilloso y dinámico que cuando te lo apropias, te devuelve todos esos desechos que querías mantener afuera)