El equilibrio no me permite escribir. Si sobra vomito palabras que envuelven energías, deshecho emociones no codificadas, te escupo alguna que otra reflexión. Pero hoy no. Hoy está la banderita celeste clavada en la arena y no hay olas ni viento ni marea alta ni peligros. Entonces no se puede escribir, excepto que escriba sobre este hecho tan frustrante que es no poder escribir. Y es frustrante porque te lleva a pensar que si algún día sos lo suficientemente feliz (hagamos de cuenta que eso existe y puede durar más de un segundo) no vas a poder escribir nada y te volverías totalmente no-creativo. Lo cual me lleva a pensar que el arte se sostiene de los desbordes humanos, de lo que le sobra a un cuerpo, de lo que no puede comprenderse psiquicamente. Y entonces eso quiere decir que las obras de arte están fabricadas con desechos humanos. Y que esos desechos solo son bellos cuando están fuera de uno, porque cuando están adentro vendrían a ser algo así como tóxicos, destructivos, perturbadores. Entonces el ser humano funciona así; arrojando afuera lo que sobra (a veces haciendo arte y otras veces de maneras muy distintas y algunas bastante peligrosas) y convirtiéndolo en otra cosa que si tenga sentido y pueda formar parte de la realidad.
Y todo esto me lleva a pensar que viviría en un estado catastrófico de desequilibrio, locura, angustia y éxtasis solo para mantener vivo al arte (que ademas es tán maravilloso y dinámico que cuando te lo apropias, te devuelve todos esos desechos que querías mantener afuera)
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