sábado, 26 de abril de 2014

la loca de los montes

Yo...-esta mujer rota-
que a veces se despedaza aún más en la locura
la que emprende sigilosos, nocturnos vuelos,
sobre los nidos secretos de los monstruos.
La que suele mantener conversaciones largas
con el mismísimo demonio, mirándolo a los ojos.
Yo...
-este ángel mutilado, erróneo-
que arrastra su ala rota en los pantanos,
que camina lentamente
sobre brasas encendidas, sin notarlo,
expiando
quién sabe qué pecado.

Mujeres rotas que caminan entre paredes que se caen y se pegan a su cuerpo fragmentado.
Mujeres rotas de tanto consumir pastillitas de todos los espectros que aseguran su supervivencia en este mundo de cuerdos compensados.
Mujeres rotas que ven como su identidad se desdibuja con cada día de sol expropiado-negado-arrancado.
Mujeres rotas expropiadas, arrancadas, desterradas, de los pies a la cabeza, del mundo de colores vivos. Mujeres reducidas a la suciedad del piso y la invariabilidad de la rutina y la caridad de los turistas. Mujeres hechas de nombres que las mantienen siempre al margen, siempre al borde del camino.
Mujeres deseantes de ser bañadas por la intensidad del día, por la extravagancia de la noche, y la inmensidad de las esquinas.
¡Hace tanto que no salgo a la esquina! Ya no recuerdo su forma, ni de que esta hecha ni para que sirve. Hace tanto que no…

Hace 731 días
que no hago el amor,
que no como papas fritas,
que no voy al cine,
que no me tomo una cerveza,
que no veo a mis amigos.
Hace 731 días de todo
o casi todo…

Aca los matices la vida se reducen a nada. Aca no hay matices, ni alternativas, ni oopciones posibles. Aca hay: Habitaciones, muchas habitaciones. Todas iguales, todas rectangulares, todas con camas ya vencidas, ya aplastadas. Todas blancas (aca los colores están prohibidos, aunque no nos lo hayan explicado cuando llegamos). Todas desubjetivadas.
Aca hay, tambien, saberes que visten cuerpos que visten informes clínicos que visten diagnosticos que visten medicamentos que visten curas que nunca llegan que visten marginación. Aca hay muchos de esos que cree saber lo que te pasa en el alma, lo que habita en tu consciencia, lo que en realidad siente tu inconsciente, lo que en realidad quiere decir lo que tu inconsciente dice decir y lo que en realidad sos. Ellos saben quien soy. Pero yo todavía no puedo recordarlo.
Aca hay, desinversión disfrazada de pintura nueva, estigamatizacion disfrazada de progreso, maltrato disfrazado de derecho ético, y segregación disfrzada de inclusión socioekomental.
Pero hay tambien, y eso es lo único que me gusta de esta fábrica de locos, un jardín, con muchos árboles. Hay, en ese jardín, otra mirada perdida destituida olvidada que si tiene un color y que si tiene una historia y que si tiene un sueño y que si quiere volver a desear.

y te vas a dar una vuelta por el parque del hospicio.
Y te cruzás entonces, con otro espejo que deambula,
más valioso y fidedigno…
¡Y acaece la revelación!
¡Qué voy a estar sola…si somos
mil setenta locos acá adentro!
Y cuando nos juntamos los espejos
uno le da coraje al otro y resistimos.
La subestimación.
La discriminación.
Los abandonos.
Pero bueno, estas ya no son cosas de locos.

Espejos no. Espejos acá no. Vos ya no sos lo que eras. La idea, es que no lo seas jamás. La idea es que aprendas a ser algo más normalizado-soportado. ¿Quién soporta tu delirio sin sentido, tu pregunta inoportuna, tus palabras insensatas?
Vos, tenés que deshacerte de vos. Eso es la cura. La cura es no ser más vos. No seas la fiel seguidora de Pizarnik. No seas, la admiradora secreta de Dalí. No seas, la amante silenciosa de Artaud. Quema tus poemas, tu liberación, tiralos a la basura, deshacete de ellos, que son los que te llevan a la enfermedad sin retorno. No tomés mates calientes en varano, ni escuches a los Beatles en tu habitación. No pintes con tus inquietudes las paredes de tu cocina, ni te quedes como una desalineada mirando el sol.
Des-hacete de vos, así, vas a estar mejor. No te enamores, no corras ese riesgo. No ames, no abras tu corazón. No sueñes no pienses no imagines no dudes no preguntes no cuestiones no te ofendas no estés triste no llores no te rias demasiado fuerte.

Es muy malo preguntarse tantas cosas
que  complican, además, el tratamiento.
Tengo  sueños, pesadillas…
que a nadie se las cuento, por las dudas, 
no sea cosa, vayan a la historia clínica.
Pero si tengo insomnio, por ejemplo,
esto es inocultable,
y va derecho a la historia clínica.
Mi psiquiatra, entonces,
regula las pastillas.
Duermo: se anota en la historia clínica.
Doctor, estoy amando…
¿Esto también irá a la historia clínica?

Estas toda registrada-anotada-vigilada. Quedate quieta, en este infierno de piezas acomodadas, quedate quieta en este infierno hostil frio, deshumanizado. Quedate quieta, que todo irá avanzando. Quieta, quieta, quieta en este infierno de repetitivos escenarios.
Ellos me mantienen quieta. Lo logran, con cada sesión de electro shock. Quieta, con cada pastilla de Haloperidol. Quieta, con su  desgarradora definición. Y yo les digo, un poco burlándome, un poco rebelándome, un poco liberándome, que hay un lugar al cual nunca van a llegar. Existe un mundo, allá a lo lejos, acá a lo cerca de mí, que todavía está intacto y es si mismo. Es el mundo desde el cual surge este poema, esta pintura, esta canción.
Mitad poeta - mitad estudiante de psicologia social- mitad militante - mitad madre - mitad interna de todos los manicomios del mundo - mitad amante de la música local - mitad artista hecha con los restos de la soledad- Mitad y muchas mitades mas- ¿Quien necesita ser una unidad? Veni, pasa, se puede vivir así, yo te lo quiero explicar.

"Eche veinte centavos en la ranura…”
 y  pase.
-voy a mostrarle un mundo-
un contrauniverso, acaso.
Un pedazo de realidad, que casi seguro,
usted teme y desconoce,”

Yo pienso, mientras termino el último cigarrilo de día, que locura… Locura, es que el arte de los locos, no invada las calles todos los días.


(Hecho con fragmentos tomados de "Los montes de la loca" de Marisa Wagner)

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