sábado, 26 de abril de 2014

Los cuatro elementos de la sombra

ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada
(A. Pizarnik)

I
 Los volcanes submarinos son fisuras en la superficie de la Tierra ubicadas bajo el nivel del mar. En algunas ocasiones y  bajo determinadas condiciones ambientales, pueden entrar en erupción desprendiendo de si mismos un manto de magma.  El magma, a una temperatura que ningún ser humano podría soportar, choca con el agua  y en consecuencia acaba cristalizándose dando lugar a una especie de roca. Se trata de uno de los tantos fenómenos naturales que existen y se sostienen sin que podamos ser parte de ellos, sin que podamos  intervenirlos. A cinco mil metros de profundidad, donde no hay ni siquiera un residuo de la luz solar, viven, continuamente, más especies de las que el hombre puede imaginar. Ecosistemas enteros desarrollandosé en la oscuridad más absoluta del universo. Su supervivencia se debe,  precisamente, al magma volcánico. Fuentes hidrotermales garantizando la vida de seres submarinos que no necesitan del calor ni la luz del sol. Un mundo de criaturas completamente independientes de aquello que la humanidad considera como el motor de la vida. Materia viva  completamente desconocida e inaccesible para el hombre. O accesible solo a la mirada. El hombre, con su soberbia, con su necia pretención de entenderlo todo, solo puede mirar. ¿Cómo se siente solo mirar? ¿Cómo se siente mirar y no entender lo que se está viendo? ¿Como se siente no poder ponerle nombre a lo que se está viendo? El mundo nos desbordó una vez más.

II
El problema de la oscuridad, no es la falta de luz. El problema de la oscuridad, es el tiempo que tardan los ojos en acostumbrarse, a esa oscuridad. Tiempo-vacío, tiempo-desorden,  tiempo anti humano.   Y mientras tanto ¿Qué? Mientras la espera se despliega,  mientras la realidad es un caos salvaje ¿Qué? Nada. La nada, la sensación más temida por el alma humano. El caos, el mounstro más repudiado por la razón. El sin-sentido, la experiencia más desconcertante para un cuerpo con vida. Realidad devenida impresión surrealista. El fantasma de todos los vivos.

III
“No llegues al fondo, de ahi no se vuelve” decía una voz en mi infancia. “No dejes que vean tu lado fallado, eso te convertiría en un insecto  paradigma del espanto” decían muchas voces, en mi infancia- Infancia mitad real-mitad onírica, pero infancia al fin. “La falla es lo único humano del ser humano” dice una nueva voz, mucho más madura. “Falla punto constitutivo del ser” dicen los psicoanalistas que invaden las facultades del mundo. Somos falla. Siempre auténtica, siempre singular, siempre propia. Pero todos somos procesos fallados- Fallidos. Nunca lo necesario, nunca lo justo, nunca lo suficiente. Lo que sobró, que faltó, lo que estuvo de más, lo que debía haber sido. Lo que solo tienen otros, lo que me perturba, de otros. Falla motor del arte.  Poesía fruto de la semilla fallada del ciclo vital.  La desgarradura que todos tenemos, dice Pizarnik, en uno de sus poemas tambien fallados.  Y el dolor. La forma de experimentar la falla es el dolor. El dolor ¿no te hace sentir más cerca de la humanidad?

IV
Un jardín de espinas que cubre todo el campo visual. Todas filosas, todas extensas, todas en posición de ataque. Un colibrí intentando sobrevivir. Si logras atravesar el primer año sin morir, eso quiere decir que fuiste muy valiente. Muchos colibríes mueren en sus primeros meses. Son muy vulnerables a la vida. ¿Quién no lo es?
Un jardín de primaveras que cubre todo el campo visual. Mariposas navegando el aire. Luciernagas burlándose del hechizo nocturno “Solo saldrás cuando la última luz se haya apagado” ¿Quién lo dijo? Preguntó la más rebelde. Las cadenas se rompen. Rebelión en el parque.
Un jardín de mosquitos indica el comienzo del verano. Solsticio sagrado de los amores húmedos. El carrusel vuelve a arrancar. Todas las canciones se cantan a si mismas para aprender a escucharse.  Un maniquí hecho de pájaros ancestrales. El canto de lo que abrieron los ojos. La magia sucede.
Un jardín de sombras transformadas en libertad. En lo más subterráneo del pozo, la materia prima para la génesis del movimiento Serse fiel. Con lo  oscuro, construir un sistema de luz propio.  Luz no sol-autoreferencial. Luz no racionalizable denominador comun de todos los mitos. Luz no el eje del universo conocido tomado como universo universal. La luz, en las profundidades del mar, donde no llegan tus ojos,  no proviene del sol, si no de la lava volcánica. De ese fuego, dos posibilidades: La destrucción (de uno, del mundo), o la vida, expandiéndose. “El fondo del mar se rehace continuamente” dice un científico intentando explicar lo inexplicable. Yo me rehago con mi propio fondo. Oscuridad avanzando hacia lo infinitamente inconcluso.  Derramándo mi falla humana extiendo mi pulso vital.

domingo, 9 de febrero de 2014

los salvados

Ellos nos llaman los marginados. Nos llaman, en realidad de muchas maneras. Les encanta ponernos nombres que nos enmarquen en un agujero bien alejado de sus escenarios relucientes. Ellos, usando todas las palabras del vocabulario español-ingles-frances-extraterrestre, dedican sus horas a clasificarnos. Nos clasifican con todas esas palabras que, quizás no lo saben, pero fueron inventadas solo y nada más que para etiquetarnos. Nosotros, hechos de barro y muchos otros materiales que no brillan y no encandilan, avanzamos por los bordes de la normalidad. Somos los marginados que caminan al costado de la ruta, donde ya no llegan las luces de esas cámaras que día a día, gastan su inagotable energía en mostrar como hay que ser para no ser un marginado. Vos, sos un marginado, no te das cuenta? No estás a la altura de las circunstancias. No se ven tus huesos a través de la ropa, no estás lo suficientemente expuesto, no tenes la sonrisa suficientemente acomodada y no usas unos zapatos lo suficientemente altos como para que todos veamos desplegar tu perfeccion. Vos, sos un marginado, porque no pensás como pienso yo, como piensa él, como nos enseñaron a  pensar. No repetís estás palabras, ¡ni siquiera las sabes! ¿Cómo te animas a hablar en esta sociedad si no te  aprendiste las reglas que todos los días tanto se esfuerzan en hacernos aprender? Sos un marginado, un marginado que no se mueve con el ritmo de la canción que suena todos los dias por la misma radio hasta aturdirte los oídos, el alma, el corazón. Sos un marginado, escuchas música de hace tres décadas atrás, que ya no tiene nada que ver con lo que vivimos hoy. ¿Qué haces escuchando esa música, no te das cuenta que progresamos? Hay que actualizarse. No seas conservador, actualízate. Actualizate todos los días, actualízate antes de llegar a estar desactualizado, antes de empezar a ser un marginado. ¡Actualizate, hacelo dejándote ser, y perdete en todas las tendencias que nacen a la vez, sin que se haya agotado la anterior. Solo se trata de eso ¡Espontaneidad, dejate transformar por la vida, tan hermosa y tan profunda que todos los días reproduce lo mismo pero en distintos colores y por distintos canales. Dale, no seas rigido, abandonate a lo que escuchás, a lo que el mundo te grita desde cada voz alienada que invade la ciudad. ¡No seas timido, expone tu intimidad! que aca nadie te va a lastimar, porque a nadie le importa un carajo lo que tengas para decir, porque a nadie se le ocurriría quedarse escuchando tu relato lleno de miedos y dudas y deseos y sueños. Vamos ¡expone tu intimidad! que nadie va a juzgarla, porque es igual a la de todos los demás, porque en realidad no existe, nunca pudo construirse, porque nunca hubo un espacio que te enseñe a estar en silencio, soportando la incomodidad de no saber que hacer con tu propia vida. ¡Dale, no te angusties tanto preguntándote que es lo que querés! El mundo ya lo resolvió por vos, tenes una variedad enorme de alternativas seguras, y en el fondo todo son lo mismo, asique no te angusties, que el mundo ya lo resolvio por vos.
Sos un marginado, hay tantos marginados que no se animan a vivir el hoy.  Marginados que todavía analizan nuestra historia, que todavía les inquieta el futuro. Marginados que todavía quieren explorar el mundo. Que todavía les conmueve el arte y todavía CREAN ARTE. Si, lo hacen. Marginados que cantan con guitarras criollas y escriben poemas a mano.  Marginados que creen que la belleza es abrirse y mostrar la vulnerabilidad, y construir algo en un presente verdadero, compartido, espontaneo. Marginados que caminan impunemente sin maquillarse, sin maquillar sus imperfecciones. Marginados. Marginados que no respetan lo que la humanidad construyó con tanto esfuerzo, el estereotipo de persona NO marginada.
¿marginados, decis? YO prefiero llamarnos “los salvados”. Los salvados que todos los días soportan la incertidumbre de no saber como seguir, la angustia de construir un camino propio sin criterios preestablecidos. Los salvados que todavía creen posible cambiar el mundo, con sus revoluciones cotidianas y sus continuas luchas contra la corriente que fluye y arrastra a la humanidad entera.  Los salvados que a diferencia de vos, que querés convencerme con tu discurso de “sé vos mismo pero vestite igual que todos los demás y no vayas a salir a la calle sin peinarte”, que a diferencia de vos, que querés conmoverme con tu idea de “somos re solidarios, pero igual, te recomiendo que intentes salvarte a vos mismo, porque lo que te rodea es tema de otros”, que a diferencia de VOS ser-automatizado-fabricado con los restos del sistema, pensamos que la LIBERTAD solo existe cuando cada uno de nosotros, sin mandatos ni manuales, encuentra y despliega SU verdad.



martes, 28 de enero de 2014

latir del mundo

Tierra del sol, del universo vivo, del tiempo cósmico ancestral,
dejame entrar en tus ojos, dejame enroscarme en tus pupilas
Con tu canto intimo y profundo,
fuiste abriendo mis almas, fuiste transformando mi inseguridad
alumbrando mis agujeros,  llenándome el cuerpo de curiosidad
Después de trece lunas consecutivas, rompiste mis cadenas,
desenredaste los laberintos del mar negro oscuro subterráneo estancado
¡Me abriste el corazón!
Tierra de los otros, los sepultados, los marginados, los ignorados,
nutrime con tu sabiduría infinita pasada inmortal,
destapame los deseos, contame la verdad no narrada-repudiada
Arte escondido entre los montes, mitos tapados por pisadas ajenas
despertate, despertame, desenterrame.
Quiero ver tu fondo, lleno de colores y naturaleza rebelde-brutal
Dame algo de tu espontaneidad, que voy a escribir una historia
para quien te quiera encontrar.
Tierra de los mezclados con la piedra, de los defensores del sol
absorbeme con tus raíces y tus manos y tus pétalos secos congelados sin caparazón
Mariposa del centro del mundo, desplegame tus alas
y convertime en amante de tu eternidad
que podría pasar los días y las noches,

venerando tu inmensidad.

/viajar es un camino de ida, solo se trata de partir/

lunes, 6 de enero de 2014

voracidad

Voracidad. De la insaciable, la que se tragaría el mundo entero en un solo movimiento. La que incendiaría el mar con su violencia, la que agujerearía la tierra con su impulsividad. Voracidad que de no satisfacerse, de no corresponderse con lo que la realidad puediera brindarle, se conviertiría en piedra. Piedra pesada, maciza, impenetrable, tan violenta y necia como la voracidad misma.  Voracidad – quietud vuelta roca fría furiosa estancada. Voracidad – piedra acantilado, piedra del fondo del pozo de tu jardín. Y no es que no me gusten las piedras. En realidad, me fascinan las piedras, colecciono piedras. Pero no adentro mío ¡No  quiero piedras adentro mío! Quiero vomitarlas todas, tirártelas por la cara, romper algunos vidrios y que al sol le duela el golpe y que mi cuerpo vuelva a ser el liviano, el ligero, el espontaneo. Yo quiero, deshacerme de esta bola de fuego de mármol de metal que me pesa y me arrastra y me hunde y me ata y me encadena. Te la regalo, te la presto, te la entrego con amor… ¡No, no! te la entrego con odio con ira con desesperación ansiedad y más voracidad. Y no, no quiero escribir poemas sobre esto, pero ya lo estoy haciendo. Y no ¿de que sirve la catarsis? Y no, esta vez no necesito crear arte, necesito escupirte mi deseo. 

sábado, 4 de enero de 2014

la presencia de todos los muertos

En la terraza, con ropa que colgaba de las sogas, con humo que ascendia en dirección a la nada, con el primer viento del año, hablamos de la muerte. Fugazmente, sin detenernos demasiado, sin querer profundizar, hablamos de la muerte.  Y en realidad, sí fué profundo, contundente, intenso. Tanto, que tuve que tragarme el nudo en la garganta, tanto que de repente, encontré una conexión entre tres muertes totalmente distintas. Pero todas tan repentinas, inesperadas (¿quien espera la muerte?), tan dolorosas. La muerte siempre duele, y siempre deja une huella, pensé. Pero una huella sin palabras, innombrable, viva, latente, pero muda. Una pausa en la continuidad del psiquismo, en el fluir del alma. ¿que carajo es la muerte? quiero preguntarle al mundo. Una ausencia, dicen. Pero para mi no es más que presencia en estado puro. Presencia desmedida de lo que desapareció. Presencia de los fantasmas que no llegaron a hablar, de las palabras que nos faltaron decir, de las ideologías de aquello que eligió partir. Siento la presencia de los muertos todos los dias. La siento entrando en mi cuerpo, tocándome el corazón, haciendome crecer. Siento la presencia de todos los muertos provocandome el grito, reviviendo mis pasiones, alimentando la lucha cotidiana, sembrando esperanza, reafirmando las convicioones con sosteniamos con cierta inseguridad. Siento la presencia de todos los muertos llenandome de preguntas, invitandome a vivir, conectándome con las almas de todos los vivos que tienen las mismas inquietudes. 
Durante el silencio, con un vaso en la mano, con ruido de fondo, desparramada en el piso, siento la presencia de todos los muertos.

jueves, 2 de enero de 2014

verano azul

El calor de un verano azul llegó para quedarse. Llegó con su humedad y su firmeza, llegó con su impunidad incuestionable, llegó con su ejercito de catástrofes. Las catastrofes del mundo, las que habitan el universo todos los días, disfrazadas con maquillajes artificiales, inestables y aparentemente impecables. El calor del verano azul, llegó para hacer emerger las produndidades del fuego, para despertar las consciencias de los hombres y mujeres de este engranaje destartalado e inhumano. Llegó, el calor del verano, para pintar de colores oscuros las ventanas claras y angelicales. 
En los rincones más olvidados, más sepultados, más desterrados, laten, sin parar, sin detenerse en ningún momento, las miserias más brutales, los sueños más absurdos, aquellos que tienen como ilusón, algo casi imposible e irrealizable en un mundo como este: vivir dignamente.
Yo te veo, mujer insegura, veo tus miedos a través del sol, veo tus ganas de vivir atadas con alambre electrificado. Yo te veo, arduo artesano de un futuro un poco soportable, con tus manos quemadas y tu alma alienada. Yo te veo, joven sin rumbo, sintiendote solo en esta inmensa sociedad tóxica y desalineada. Yo los veo, ejercito de seres, soportando los infiernos, sin poder gritar. Y pienso, que hay un punto (cruce de miles de directrices) donde la voz se supera a sí misma y sale por todos los agujeros del cuerpo, porque la única alternativa a la libertad es la muerte. Yo los veo, ejercito de guerreros, tallando sin darse cuenta una pintura repetida y rota, siendo diseñadores de un futuro que no promete nada prometedor. Y veo, en sus ojos cansados y acostumbrados, un despertar transformador. Y pienso, que los veranos azules deberían seguir indefinidamente, hasta que no haya más que explosióon convertida en primavera, hasta que la humanidad entera se anime a latir. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

acerca de las mecanicas del universo

Corren los ríos y corren los vientos. Las maravillas del mundo mueren, se esfuman, se extinguen. Los sonidos del cielo resuenan desde lejos, hasta perderse en algúna calle del sur. Pueblos enteros se cansan, se rinden todos los días y en ese espacio que queda entre la sombra y la luz, alguien canta una canción. Miro el sol y no hay más que vacío, que furia atrapada en una red de reglas sin sentido. Busco, en los bosques, algun estimulo que me invite a vivir. Veo las piedras en los acantilados, tan quietas y tan solemnes, que van guardando las marcas que dejan los hombres, en sus días más felices y en sus miserias más profundas. Se abandonan a la corriente de algun mar y ya a la noche, cuando el silencio habla, cuentan historias. Las luciérnagas, incluso en sus horas más crueles, no dejan de alumbrar el camino, señalan con fuego las heridas que todavía arden, los fantasmas que todavía viven. En la superficie, laten los relojes y los mates con naranja habitan los jardines. Se escuchan risas que parecen transparentes y canciones en radios gastadas. El aire contaminado se mueve, y entonces también se mueven las ruedas y los mundos homogéneos en donde todos viven por lo mismo. El lugar, al cual hay que llegar, está tan alejado y es tán diminuto que podría confundirse con el vacío. Y sin embargo caminan (caminamos), con la convicción de atraparlo. De atrapar la luz, que no está en ningún lado y que sin embargo, es el motor de cualquier movimiento. Y en el fondo, donde desaparecen los carruseles y las flores, donde la risa sobreactuada nos queda lejos, habitan los mounstros y los gusanos. Al final del bosque, casi en el infinito hay un árbol hecho de papeles viejos, Y más abajo, atravesando las raíces, donde ya no llega la luz del sol, un escenario real. Un escenario donde se vive tan profundamente que la luz brota de todos lados, se genera espontáneamente, en un ciclo continuo y desenfrenado. El mundo de siempre, el mundo de ellos; los otros, los que caminan siendo fantasmas, nos queda lejos. Y estamos tan ahogados en nuestra propia locura que no nos da el tiempo para mirarnos a los ojos. Hablamos desde el cuerpo, sin intenciones de hacerlo, sin saber como sucede.. No hay pausas, no hay tiempos muertos. Hay solo un río que avanza, que se reconstruye con los sueños de los que se animan a bajar, con los miedos de los que decidieron desenterrarse. Y ya no hay mundo unificado ni homogéneo, ya no hay humanidad avanzando para algun lugar, ya no hay camino compartido. Hay tierras maquilladas, y un poco más allá (o más acá), un universo sintiendosé a si mismo.