sábado, 5 de octubre de 2013

Yo aca sentada, bajo una luz verde, entre inciesos con olor a vainilla. En una tarde/noche de primavera, enfrentando el silencio. Que a veces es paz, y a veces es caos. Tengo miedo. Muchas veces tengo miedo. Del mundo, que es tan enorme y esta tan vivo que quizas un dia se le ocurra tragarme entera. Tengo miedo del tiempo, que siempre tiene una novedad, que no se queda quieto, que arrasa con lo que llenaba mis días, que trae nuevos luceros para intentar atrapar. También tengo miedo de mi. De no ser nunca la misma, de no ser nunca una nueva, Miedo a transformarme, miedo a no transformarme. A entregarme al fluir del universo, a no abrirme a él. A veces, cuando tomo un té y escucho el silencio del cielo, tengo miedo. Y me pregunto, con mucho esfuerzo y venciendo todas las resistencias de mi cuerpo equilibrado, que de todo esto me hace vivir. Y que tanto añoro, y que tanto deseo, y que tanto queda por conquistar. A veces, en medio de movimientos que no cesan, descubro una grieta, tan llena de vacío, tan llena de lo que no puede tocarse, que tiemblo. Tiemblo por la incertidumbre de no conocer el ciclo de las cosas, tiemblo por la inestabilidad de este río inmenso que es la vida. Y pienso en la magia que a veces siento, en la fuerza tan incontrollable que por momentos nace en mi, y no puedo llegar a ninguna conclusion. Divago, muchas veces, por los mismos pensamientos inconclusos. Y entiendo, que lo mismo que da vida y enciende a los demás, puede destruir todo lo que haya alrededor. Entiendo, que la fuerza que tiene la potencia de crear, tambien tiene la misma potencia para exterminar. Y es que la luz, a veces se hace tan fuerte, que termina encegeciendonos, volviendonos sombras que no ven, que ya no ven. Y no todo es tán opuesto ni tan  contradictorio, si en su origen son esencialmente parte del mismo pozo. De ese pozo lleno de vida y de muerte. Tengo miedo, tengo tambien ganas, de fusionarme con este cosmos indecifrable pero tan vivo y fascinante. Que se abran todos los canales y que pasen las aguas turbulentas, tambien las aguas serenas y armónicas, que pasen los peces muertos y los rayos de sol. Que todo se mezcle y dé a luz a un mounstro inevitablemente bello y deslumbrante, un mounstro profundamente humano.

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