En tu mundo de esquemas y opuestos todo está prfectamente acomodado y pensado. Observas tu alrededor con atención y lo explicás, los
justificas, lo validas, lo corroborás, lo volves a verificar. Estás contento, llegaste a la objetividad plena irrefutable incuestionable. Y te
miramos, se nos ocurre algo que preguntar, pronunciamos esas palabras, las que
no habia que pensar. Y entonces vos, todo organizado estructurado
equilibrado inmunizado, te derrumbás. Se derrumban tus ideas perfectas redondas
simétricas y se derrumba todo lo que te sostiene. Nosotros te miramos, sorprendedidos por tu rigidez. ¿Que necesidad de recortar la realidad en tantos pedacitos
irreconocibles? Todos fragmentados desfigurados.
La verdad es que el rompecabezas que
construiste se desarma cuando te abris al mundo, a la realidad contradictoria inclasificable. Yo me rio y lloro al mismo tiempo y me voy. Me alejo, me alejo de tu mundo de teorías y saberes y pruebas científicamente
comprobables. Me hundo en otro universo, el de la intuición, el del arte. Y es
todo muy distinto. Acá no se necesitan tantos argumentos ni tantas
justificaciones. Aca somos, nos arrastramos por esa corriente sin nombre que es
la emoción, nos confundimos con ella, nos dejamos absorber por sus rayos de
luz. No hay tiempo, no hay apuro, no hay punto de llegada. Todo es presente
instantáneo nuevo impredecible. Todo es intercambio fluido espontaneo, un historial de huellas y caminos que tocan el alma y la conmueven. Nosotros avanzamos con los ojos cerrados, tocando
la vida, palpitando la tierra. Nuestros inconscientes hablan entre sí, se
fusionan, se confunden y somos arrastrados por ellos. A mi me gusta
esté planeta, el de las letras desordenadas y las melodías genuinas. Me gusta
estar perdida en estos ríos, descubriéndome, escuchandoté, confundiendonos.
¿Quien necesita de tanto conocimiento, si cuando compartimos una canción, si
cuando escuchas mi relato y yo escucho el tuyo, todos los elementos del mundo
encuentran su lugar y construyen la realidad más armónica y exacta que pueda
observarse? Acá, lejos de razonamientos paradójicos e irresolubles, llegamos a
la respuesta precisa, en donde todos somos lo que el universo necesitaba de nosotros.
El rompecabezas, cuando estamos así, despiertos y confundidos, atentos y vivos, se construye espontáneamente,
y los lazos que unen sus piezas son tan fuertes, que no hay lugar para ningún
tipo de refutación.
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