jueves, 28 de febrero de 2013


Ellas hablan todas juntas y se ríen y no se miran. En realidad lo que miran es el reflejo que ven de sí mismas. Buscan en otros ojos, en otras caras. Esperan encontrarse en los comentarios, en los gestos de las demás. No escuchan, no saben de que se trata todo eso, no tienen idea de que están hablando. No sé dan cuenta que en realidad, están viviendo. Brillan, esperan brillar y muestran su esplendor, enumeran sus habilidades, se creen estrellas, soles, universos completos. Intentan atraer con sus uñas fluor y sus jeans rotos. Muestran, exponen, sus historias interesantes únicas envidiables y esperan a ver la reacción de las otras espectadoras. Actúan obras de libretos ya estrenadas, ya ensayadas, ya interpretadas, y no dejan de mirar al público ni por un momento por que es para ellos que encarnan los papeles. Son rebeldes y extrañas y poco convencionales y desconcertantes. O aspiran a serlo. Comen chicles y miran sus blackberrys todo el tiempo para no perderse de su próxima mención en twitter. Se ríen sin saber de que se están riendo, y exageran las expresiones para que toda la escena, por más simple y cotidiana que sea, parezca digna de admirar por cualquiera que les pase por al lado. Buscan a otros para contarles con sus cuerpos y sus palabras lo emocionante que es la vida cuando uno es como ellas. Y a veces lloran en secreto –pero muy en secreto. Porque de repente piensan que no están seguras de que es lo que son, lo que quieren, lo que sueñan. Porque viven para mostrarle a los espejos su belleza y para encontrar un lugar en el hostil y atractivo mundo actual. No se conocen y no se quieren conocer, pero juntas son las imparables y competitivas adolescentes que dedican toda su energía a llegar a ser la persona más normal y la más anormal del planeta. Porque todavía no saben bien en cual de los dos roles se sienten más cómodas. Pero no importa que pase en sus vidas, cuan magnifico sea lo que suceda, mientras cuenten con la capacidad de convertir cualquier hecho en una anécdota irrepetible. Juegan todos los días la misma carrera. Y todos los días ganan. Y todos los días pierden. 

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