memorias de cuando
tomaba tés en verano y pensaba
que no existía nada más hermoso
que los ciclos de la naturaleza y las estaciones de tren
de cuando no me salían las palabras,
y se morían las canciones
y los barcos pasaban sin que pudiera
subirme a ninguno
(memorias de cuando moverse era una utopía
y de cuando viajar al sur dolía en el cuerpo)
lunes, 28 de enero de 2013
lunes, 21 de enero de 2013
sentir la angustia
y mirar para otro lado
solo hace que el monstruo
siga creciendo
y se vuelva cada vez
más innombrable
(mirarlo a los ojos duele,
pero al menos hace que
lentamente se deshaga
o que se transforme
en palabras tristes)
miércoles, 16 de enero de 2013
a veces me pregunto para que
me meto tanto en las raices
si después no puedo salir
y quedo atrapada donde
corren las aguas estancadas
donde no hay luz
donde todo duele
donde hay silencios inmortales
y donde estar con los ojos abiertos
significa
mirar lo más terrible,
lo más triste,
lo más trágico
que tiene la vida.
En los veranos las cosas se callan. Y hablan otras, las que nunca hablaron. Hay confesiones, preguntas, crisis, florecimientos.
En los veranos hay ríos y atardeceres, soles que se van del cielo, lluvias que pasan dejando olor a invierno. Incluso cuando el calor traspasa los cuerpos.
En los veranos hay carcajadas que no tienen ninguna lógica pero existen continuamente, como una secuencia de delirios y colores sin palabras.
En los veranos hay fuego, hay bosque. Espejos de luz, agua salada y dulce. Hay música de todo los lugares y los ritmos. Y hay historias que se van escribiendo muy de repente, sin tiempo para que uno sepa que las está escribiendo.
Veo tantos matices y siento tantas vueltas, que no puedo ver ninguno. Son flujos que se fugan sin que los llegue a atrapar. Pero llevan adentro tantas guerras y tantas primaveras; tantas locuras y tantos puentes de mar. Son cristales que están a punto de estallar pero que no estallan nunca.
No sé si reírme con todas mis fuerzas o llorar de la forma más trágica que el ser humano puede conocer. Es todo terrible y maravilloso a la vez. La vida me asusta y me fascina con la misma fuerza, y no puedo terminar de decidir sin devorar el mundo o dejar que me devore a mí.
En los veranos hay ríos y atardeceres, soles que se van del cielo, lluvias que pasan dejando olor a invierno. Incluso cuando el calor traspasa los cuerpos.
En los veranos hay carcajadas que no tienen ninguna lógica pero existen continuamente, como una secuencia de delirios y colores sin palabras.
En los veranos hay fuego, hay bosque. Espejos de luz, agua salada y dulce. Hay música de todo los lugares y los ritmos. Y hay historias que se van escribiendo muy de repente, sin tiempo para que uno sepa que las está escribiendo.
Veo tantos matices y siento tantas vueltas, que no puedo ver ninguno. Son flujos que se fugan sin que los llegue a atrapar. Pero llevan adentro tantas guerras y tantas primaveras; tantas locuras y tantos puentes de mar. Son cristales que están a punto de estallar pero que no estallan nunca.
No sé si reírme con todas mis fuerzas o llorar de la forma más trágica que el ser humano puede conocer. Es todo terrible y maravilloso a la vez. La vida me asusta y me fascina con la misma fuerza, y no puedo terminar de decidir sin devorar el mundo o dejar que me devore a mí.
viernes, 11 de enero de 2013
Cantás y me partís el cuerpo. Vas recorriendo jardines llenos de miedos, de flores, de estrellas. Se mezclan los silencios, las culpas, las raíces y los ríos. Todo se vuelve el mismo cuento, se transforma en algo que nadie quiere ver. Agarrás una de esos pétalos y sacás canciones, las haces volar y después volvés a sumergirte en lo profundo. No entiendo como es que vivís en tantos mundos a la vez, no entiendo como es que tocas el sol estando enterrado hasta el cuello. Pero lo haces y tu locura me convierte en un sueño deteriorado y fugaz. Soy la otra cara de la libertad, el veneno inyectado en el aire, los vuelos que no supimos tomar.
(Cuando te despertás, soy movimiento. Me activo, nazco, potencio mi vitalidad y te toco el alma. Te arranco los ojos, me los guardo, los decoro, les pongo magia y me miro, para poder verme brillar algún día del verano)
Sos peligroso porque tus alas no me arrastran, me condenan. Te veo atravesando remolinos, peleando batallas, conquistando tierras llenas de luz. Y yo sigo quieta, respirando el aire oxidado que desprendes, asfixiándome de tanto encierro. Las cadenas son tan resistentes como invisibles y por algún motivo no logro romperlas ni siquiera con todas las pasiones del mundo. Vivo encandilada por los truenos, por los rayos, por las lluvias y el mar. Pero no me muevo. Todavía no aprendí a moverme sin sentir que cada paso es la prueba más difícil de mi vida.
(Prestame tus alas por favor, que por un rato me gustaría saber que se siente ser libre, pisar firme, caminar ligero y no mirar alrededor.
Prestame tus alas por favor, que quisiera conocer otros planetas sin tener que imaginármelos.
Prestame tus alas por favor, que si no despego voy a terminar sepultada en donde ya no hay nada más que horror)
A veces me doy cuenta que todo es puro ruido. Pura canción que tapa el silencio, el vacío. Niega la nada, niega el hueco sobre el cual se anudan todos los hilos. Cuando se termina la diversión, las charlas, los mates, el baile, la risa, la puteada, los cantitos, las peleas y los desafíos, aparece el monstruo El monstruo que no duerme nunca, pero que a veces consigno ignorar distrayéndome con sucesos que por su intensidad, tapan el ojo del huracán. La angustia de estar vivo (la angustia de saber que nos vamos a morir) late con toda su fuerza, todo el tiempo, enredándome en un juego sin palabras, un juego de locura y destrucción. A veces, mientras voy caminando y mientras charlo y mientras nos acompañamos no lo siento. Pero la soledad hace florecer todas las sombras, desentierra las raíces y te muestra lo peor que tiene el mundo. No quiero verme más, no quiero conocer ese dolor, no quiero mirarlo de frente y dejarlo absorberme entera.
Quiero seguir cantando para no escuchar, caminar para que no me atrapen los demonios, bailar para no sentir el vacío en el estómago, y reirme para tapar con ese sonido cualquier voz que me recuerde que hay algo que si tiene un final, y es definitivo.
creo que las personas que no tienen un fantasma caminandole atrás
o una huella que les atraviese el cuerpo
jamás van a conocer la oscuridad
ni la locura
ni el arte
ni la alquimia
ni tampoco
el dolor
(y a esta altura del camino ya no sé en que
cuento prefiero vivir)
que el mundo deje de doler por al menos un rato
y que no me mires más como si cada suceso
fuera el error más irreparable que alguna vez conociste.
jueves, 10 de enero de 2013
pocas cosas unen tantos mundos como
el arte
y también
el fernet
que últimamente
va trasladando las inquietudes, las ocurrencias
las aventuras y los silencios
de toda está humanidad comprimida
de este recorte arbitrario
que rie y llora
sin terminar de entender porqué
y que de vez en cuando decide
darme un lugar
en el escenario principal,
ahí donde ocurre la historia.
el arte
y también
el fernet
que últimamente
va trasladando las inquietudes, las ocurrencias
las aventuras y los silencios
de toda está humanidad comprimida
de este recorte arbitrario
que rie y llora
sin terminar de entender porqué
y que de vez en cuando decide
darme un lugar
en el escenario principal,
ahí donde ocurre la historia.
soy nada más que el reflejo que me devuelve la gente
a veces los espejos son coloridos, escupen luz
otras veces se convierten en voces crueles
en sombras que gritan y humillan.
el movimiento nace de ahí
de ese destello medio ficticio
medio real, que a veces existe
y entonces se queda por un rato,
mueve algunos muros, borra fronteras
y vuelve a desaparecer
para dejar desiertos, vidas sin canciones
y lucidez
se ven todas las imperfecciones,
todas las marcas,
todos los agujeros
el vacío vuelve a nacer
y no hay más ríos, no hay más sol
(quizás si me mirás con un poco de magia
pueda aprender a volar,
y esta vez para siempre)
a veces los espejos son coloridos, escupen luz
otras veces se convierten en voces crueles
en sombras que gritan y humillan.
el movimiento nace de ahí
de ese destello medio ficticio
medio real, que a veces existe
y entonces se queda por un rato,
mueve algunos muros, borra fronteras
y vuelve a desaparecer
para dejar desiertos, vidas sin canciones
y lucidez
se ven todas las imperfecciones,
todas las marcas,
todos los agujeros
el vacío vuelve a nacer
y no hay más ríos, no hay más sol
(quizás si me mirás con un poco de magia
pueda aprender a volar,
y esta vez para siempre)
martes, 1 de enero de 2013
yo me quedo acá
cerquita de mí
lejos de las cáscaras
yo me quedo acá
absorbiendo sol
juntando sueños
congelando sombras
y perdiendo batallas.
cerquita de mí
lejos de las cáscaras
yo me quedo acá
absorbiendo sol
juntando sueños
congelando sombras
y perdiendo batallas.
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