Me confundís porque tenés las tres estructuras psíquicas, todas a la vez, me marean. Sos un neurótico psicótico perverso y me perdí. Quizás no te lo dijeron, pero la gente no puede ser tantas cosas simultaneas y seguir siendo un ser humano. Algo se descompuso, te desgarraste y te volviste monstruo. Tu oscuridad me alegra, porque es entre siniestra y pasional, entre calma y alborotada. Me encanta viajar por los lagos de los días viejos, los pantanos de las próximas horas, los recuerdos medios borroneados y dejados de lado. Todo está intacto por momentos, se congela, me congela, nos congelamos y nos fusionamos y nos consumimos y nos quedamos quietos hasta volver a separarnos. Que nunca sucede, y cuando finalmente pasa ya te quedaste con la mitad de mi cuerpo y yo te robé una emoción.
Esta fresco, hay nieve azul en la vereda, y está el sol que nunca se termina de ir. Me escondí en el callejón de siempre, el de la esquina que está al sur del mundo. Y no pude salir nunca más. Ahí había sombra, basura, restos de vidas de otros y tierra. Volvía la mañana, se iba. Era un tictac de soles y lunas, un dualismo de esos que son tan perfectos que terminan retroalimentándose. O uno, o otro, los dos, ninguno. Cuando me desperté aparecías, y después ya no. Me dabas el beso del buen día y recuperabas la identidad. Solo nos encontrábamos cuando no eramos nada, cuando se me mezclaban los signos con las imágenes con los significados con las sensaciones. Era en ese túnel, el de los cafés gratis, en donde te veía. Y ahí me disolvía, para vos, para no volver.
me re cabe esto nena!!
ResponderEliminarmuy interesante el uso de las palabras.