sábado, 13 de julio de 2013

sin caminos para andar

Entre los mates que pasaban veia, por momentos, como las esperanzas de este mundo se iban apagando, como las canciones se quedaban sin ese impulse vital, como se secaban las emociones y todo se quedaba a oscuras. En el medio de tanto desconcierto, solo podia ver como las maravillas cotidianas son lo único que sostienen a millones de hombres y mujeres. Y que perderse en eso es la única forma de no perderse del todo.  Entre confusions propias, lágrimas de otros y un calor casi sofocante empecé a pensar que el mundo es un lugar para nadie. Es inhabitable. Cuando conoces su verdad, su lado más cruel, no hay lugar para quedarse. Es una guerra disfrazada de progreso, un vacío desgarrador que solo integra a quienes viven po si mismos, sin preguntarse nada, con el único objetivbo de ser felices. Y quizas no está tan mal después de todo. No digo nada concreto, porque son de esos momentos en los que no hay nada concreto en mi cabeza. Solo ganas de que haya un lugar para mi, y para todos los que me rodean, que no están en ningun lado, que caminan como muertos vivos por las calles. Y voy hacia allá, hacia ese camino. No por no haber tenido la posibilidad de participar de la vida, si no por haberme apropiado demasiado de ella. Demasiado digo, porque cuando se llaga al punto de ver que todo es una encrucijada sin salida,  que incluso la salvavción más utópica esta llena de agujeros,  ya no hay lugar donde vivir en paz. La vitalidad solo existe cerrando un poco los ojos, viviendo de ilusiones, o creyendo que por tener los ojos demasiado abiertos, ya no hay nada que nos pueda conmover.
El mundo es muy triste hoy. Y creo que lo seguirá siendo hasta el final.

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