lunes, 15 de julio de 2013

de libertades que asfixian

Vos con tu mundo de opuestos, de clasificaciones y extremos irreconciliables. Con tus blancos y tus negros, con tus contradicciones irresolubles y tu universo de lógicas incuestionables. Vos, que racionalizas cada milimetro del mundo, que analizas cada detalle, buscando imperfecciones. Vos, con tus verdades indiscutibles, con tus saberes impenetrables. Vos, con esa forma de ir por la vida, me enloquecés. Me enfurecés, me desbordás.  Vos, con tus etiquetas y tus nominaciones, vas destruyendo libertades. Vas anulando cada impulso espoantaneo, cada intuición genuina.  Vos, con tus reglas y tus leyes, reducis el universo  a un círculo sin salida. Y tanto que me rebelé contra la estúpida idea de normalidad, y tanto que vos también te rebelaste, y terminamos reproduciendo esas ideologías  contra las cuales peleábamos. Vos, con tu obsesión por partir el mundo siempre en dos y tu incapacidad para tolerar lo desconcertante, lo heterogéneo. Vos, con tu habilidad nata para hacer de dos pasiones las tendencias más incompatibles de universo, me desgarraste. Y ahora estamos en una relación incomprensible. Vos, gritándome bien fuerte que ese es el único camino posible. Yo, gritándome a mi misma que no, que hay otras maneras, pero sin creermelo del todo. Vos, habitando mi cabeza, condenando mis sensaciones. Yo, luchando contra eso, intentando descubrir que es lo verdadero. Vos, bloqueándome todos los rumbos, yo, creyendoté y rebelandome al mismo tiempo.
Tanto hablar de la libertad, y terminamos encerrados entre cuatro paredes, creyendo que esa era la única ruta posible para llegar hacia ella. Tengo muchas ganas de gritarte que odio tus palabras. Y tengo también, muchas ganas de gritarme a mi misma que es inaceptable cuestionarlas.

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