enmudecí una vez más
y me morí.
e pasaron los días
entre tererés de mango,
un libro de Galeano
y muchasdespedidas.
todos se vuelven a sus pueblos,
todos desaparecen
y uno se termina quedando
en el unico lugar que existe
que es repetitivo y conocido
(no sé como fué que terminamos en pilar
y por un momento, mientras el tren se movía
pensé que la vida a veces era linda
pero solo si uno se animaba a vivirla)
descubrí que no puedo vivir con gente
todos son tan normales y tan estables
que me hacen sentir extraterrestre
¿es que siempre tienen ganas de todo?
vivir crisis me es bastante problematico
pero tener que explicarlas y justificarlas,
me parece una locura
¡dejen de preguntar, que no es con ustedes!
el problema es que soy una montaña rusa, nada más.
(vos sos tan...
idealizado, estás tan idealizado
que hablarte es el desafío y la travesura
más peligrosa que conocí
-como no temblar de miedo,
como no quedarse callado-
el deseo crea limites
que no paran de crecer
y de aplastarme
-la movilidad se reduce a cero-)
viva la juventud
que sueña, que se muere y nace todos los días
la angustia de no encontrar el sentido
y la ansiedad de querer saber un poco más:
eso es lo que esconden los mates,
los libros
y las palabras
nada más que eso.
domingo, 23 de diciembre de 2012
lunes, 17 de diciembre de 2012
Me das vuelta por arriba de la cabeza todo el tiempo. Sos un águila negra, ruidosa, molesta, impaciente. Tu dependencia me enferma. ¿No podés volar lejos al menos por un día? Me interpelás por cada paso que doy, como si estuvieras vigilando mis movimientos, examinándolos desesperada por saber que no me voy, que sigo estando por acá. Pasás de no verme a aturdirme. (Y ya no quiero moverme, porque sé que a cualquier acción le sigue una pregunta, un reproche, un sonido; forzado, ansioso, avasallante)
Es la historia de los dos extremos que nunca encuentran un equilibrio; el vacío, el agujero donde no está el nombre que debería estar, o el encierro total, tu presencia invadiendo todos mi sentidos y ahogandome)
No hay libertad en ninguno de los dos escenarios. Hay solamente locura.
sábado, 1 de diciembre de 2012
necesito que algo de mi vida tenga coherencia
ya no sé si en realidad somos todos unos esquizofrenicos reprimidos
que no pensamos en voz alta
o si el problema es que yo no logro
reconciliar mis voces
no quiero silenciar ninguna
porque sería hacer de cuenta que
no existe algo que va a seguir existiendo
pero mi vida es una contradicción continua
y no entiendo porqué
¿realmente es una contradicción?
¿ o solamente es la forma en que yo lo veo?
porque saltar de un mundo a otro
creyendo que va a desaparecer algo
por dejar de mirarlo un rato
me parece una locura
¿será que es imposible ser una unidad coherente?
¿o será que no puedo renunciar a nada,
y entonces todas los caminos, por opuestos que sean,
me atraen?
ya no sé si en realidad somos todos unos esquizofrenicos reprimidos
que no pensamos en voz alta
o si el problema es que yo no logro
reconciliar mis voces
no quiero silenciar ninguna
porque sería hacer de cuenta que
no existe algo que va a seguir existiendo
pero mi vida es una contradicción continua
y no entiendo porqué
¿realmente es una contradicción?
¿ o solamente es la forma en que yo lo veo?
porque saltar de un mundo a otro
creyendo que va a desaparecer algo
por dejar de mirarlo un rato
me parece una locura
¿será que es imposible ser una unidad coherente?
¿o será que no puedo renunciar a nada,
y entonces todas los caminos, por opuestos que sean,
me atraen?
Es la historia de lo
doble, lo que siempre vuelve a ser dos. Lo que no termina de integrarse nunca. Y
es que hay una parte dentro de mí que necesita llegar hasta el final (el
principio) del mundo. Revolverse en la tierra, fluir en esas aguas subterráneas
cargadas de las heridas más terribles, de los enigmas más inquietantes. Hay
algo en mí que necesita transformarse en arte, en energía, en cualquier cosa
que se disuelva y se vuelva a armar en un segundo, condensando las miserias,
las preguntas y las locuras de toda la humanidad. Es el mundo de las
intensidades que nunca terminan de crecer, que siempre pueden seguir aumentándose
y reproduciéndose. Es un mundo tan profundo que probablemente termine donde ya
no queda nada, en el vacío. Quizás lo que me de tanto miedo de ese lugar, sea saber
que al final no hay nada. Siento que cuanto más me acerco a lo que
desesperadamente anhelo, màs me alejo de lo que realmente existe. ¿que es lo
que deseo tanto? ¿que es exactamente, lo que me atrae con tanta fuerza? Es como
si lo que me intentara capturar no fuera absolutamente nada. Un agujero que
tiene tanto poder, tanta maga, que cautiva incluso aunque no haya nada dentro
de él. ¿Qué hay al final de este camino?
No sé si quiero saberlo. Pero nunca es suficiente, y a veces este mundo es lo único
que necesito, aunque entregarme a él signifique hundirme en donde ya no hay ni
un rayo de luz.
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