necesito un eje para medir cuando las cosas están bien y cuando no
no se puede si todo es tan importante
o si todo no importa nada
¿donde está el punto de apoyo?
me perdí de nuevo, entre una canción alegre que por algún motivo me da ganas de llorar
y una reflexión que no conduce a ningún lado
y tres teorías que pretenden convencerme de que valen la pena
y una lucha constante contra el mundo
y un par de gritos por teléfono
y un té con azúcar
y una obra de hace doscientos años
y la gente, que no puede ser tan distinta a mi
(y el intento por reírte de algo que te parece la pelotudés mas grande del mundo)
creo que nací en el lugar equivocado.
(y encima cuando encontrás el lugar en el que deberías haber nacido la mitad de la población te hace sentir el peor desastre del universo)
crisis, chau hola chau hola si no sé.
viernes, 30 de marzo de 2012
jueves, 22 de marzo de 2012
Me confundís porque tenés las tres estructuras psíquicas, todas a la vez, me marean. Sos un neurótico psicótico perverso y me perdí. Quizás no te lo dijeron, pero la gente no puede ser tantas cosas simultaneas y seguir siendo un ser humano. Algo se descompuso, te desgarraste y te volviste monstruo. Tu oscuridad me alegra, porque es entre siniestra y pasional, entre calma y alborotada. Me encanta viajar por los lagos de los días viejos, los pantanos de las próximas horas, los recuerdos medios borroneados y dejados de lado. Todo está intacto por momentos, se congela, me congela, nos congelamos y nos fusionamos y nos consumimos y nos quedamos quietos hasta volver a separarnos. Que nunca sucede, y cuando finalmente pasa ya te quedaste con la mitad de mi cuerpo y yo te robé una emoción.
Esta fresco, hay nieve azul en la vereda, y está el sol que nunca se termina de ir. Me escondí en el callejón de siempre, el de la esquina que está al sur del mundo. Y no pude salir nunca más. Ahí había sombra, basura, restos de vidas de otros y tierra. Volvía la mañana, se iba. Era un tictac de soles y lunas, un dualismo de esos que son tan perfectos que terminan retroalimentándose. O uno, o otro, los dos, ninguno. Cuando me desperté aparecías, y después ya no. Me dabas el beso del buen día y recuperabas la identidad. Solo nos encontrábamos cuando no eramos nada, cuando se me mezclaban los signos con las imágenes con los significados con las sensaciones. Era en ese túnel, el de los cafés gratis, en donde te veía. Y ahí me disolvía, para vos, para no volver.
Esta fresco, hay nieve azul en la vereda, y está el sol que nunca se termina de ir. Me escondí en el callejón de siempre, el de la esquina que está al sur del mundo. Y no pude salir nunca más. Ahí había sombra, basura, restos de vidas de otros y tierra. Volvía la mañana, se iba. Era un tictac de soles y lunas, un dualismo de esos que son tan perfectos que terminan retroalimentándose. O uno, o otro, los dos, ninguno. Cuando me desperté aparecías, y después ya no. Me dabas el beso del buen día y recuperabas la identidad. Solo nos encontrábamos cuando no eramos nada, cuando se me mezclaban los signos con las imágenes con los significados con las sensaciones. Era en ese túnel, el de los cafés gratis, en donde te veía. Y ahí me disolvía, para vos, para no volver.
domingo, 18 de marzo de 2012
(todo es tán triste a veces, que terminás dibujando con crayones de colores)
miércoles, 14 de marzo de 2012
y mientras se me caía una lagrima
porque esa historia era terrible,
y todos tenían vidas terribles,
me di cuenta de que al mismo tiempo era hermoso
porque el arte logra que lo más trágico
sea bello
y lo triste te haga feliz
(y lo que en realidad te tendría que matar te revive)
y mientras me perdía en los coros y las voces
me di cuenta que el arte
logra hacerte viajar
y ya no importa nada
si la vida es una mierda
o si estas muy sola
o si tenes miedo
el arte es un recreo de esa realidad
(y yo quiero vivir del/para/por/sin/sobre/tras
el arte.)
porque esa historia era terrible,
y todos tenían vidas terribles,
me di cuenta de que al mismo tiempo era hermoso
porque el arte logra que lo más trágico
sea bello
y lo triste te haga feliz
(y lo que en realidad te tendría que matar te revive)
y mientras me perdía en los coros y las voces
me di cuenta que el arte
logra hacerte viajar
y ya no importa nada
si la vida es una mierda
o si estas muy sola
o si tenes miedo
el arte es un recreo de esa realidad
(y yo quiero vivir del/para/por/sin/sobre/tras
el arte.)
lunes, 12 de marzo de 2012
llovía tanto que ya uno nadaba en el aire. después salía el sol, después volvía a llover, y así estaba, todo muy ciclotímico, inestable, histérico.
el ruidito me hacía mal, era como que te estuvieran agujereando la cabeza con un taladro para extraerte las ideas, los sueños, las cosas.
pero decoraba el lugar y sabías que estabas ahí, con música de gente que nadie conocía y remeras raras y piercings fluors y las vans de todos los colores.
pasillos vacíos, tristes, como a punto de desmayarse, casi perdiendo el conocimiento.
era melancólico, nostálgico, pero a la vez era tan hermoso, tan intenso, tan circular.
no sé como pero de repente ya estaba todo guardado en mi piel, lo habían archivado con una tinta negra y lo sentía latir.
caminás por santa fé y las florerías, los diarios, la ropa, la gente; todo hace que sea santa fé.
la cancioncita esa que no podía sacarme del cuerpo, era como que sonaba las veinticuatro horas del día internamente y cusndo el sonido era externo todas mis emociones revivían.
agarraba la remera de color ocre (o terracota o ladrillo) y sonaba levels, en santa fé ¿entendés?
las risas cruzadas, era la canción de la super fiesta de colores, que plato.
y si, de repente todo tenía más sentido que el sentido que ya tenia, era como un sobresentido.
en mis pensamientos para siempre, eso; nosotras, las risas, la música, el arte, tus gritos, mis quejas. los abrazos, la ropa esa excéntrica que vos siempre enganchas, las oferta de treinta pesos que yo no puedo evitar, los viajes, los chismes, las puteadas. tus zapatos a lo animal print, mis horarios rebuscados, la juventud, las fotos, la playa. los bolsos prestados, la moda, el cine, tu long, mis rollers, los grammy, el departamento en flores/almagro, las meriendas almuerzos desayunos cenas. los sueños, las historias, los planes, esa ingenuidad enfrascada, la alegría, los recitales, la lluvia y el sol. todo, todo, va a estar así, en mis pensamientos para siempre.
(ay que sería de mi vida sin una hermana así)
el ruidito me hacía mal, era como que te estuvieran agujereando la cabeza con un taladro para extraerte las ideas, los sueños, las cosas.
pero decoraba el lugar y sabías que estabas ahí, con música de gente que nadie conocía y remeras raras y piercings fluors y las vans de todos los colores.
pasillos vacíos, tristes, como a punto de desmayarse, casi perdiendo el conocimiento.
era melancólico, nostálgico, pero a la vez era tan hermoso, tan intenso, tan circular.
no sé como pero de repente ya estaba todo guardado en mi piel, lo habían archivado con una tinta negra y lo sentía latir.
caminás por santa fé y las florerías, los diarios, la ropa, la gente; todo hace que sea santa fé.
la cancioncita esa que no podía sacarme del cuerpo, era como que sonaba las veinticuatro horas del día internamente y cusndo el sonido era externo todas mis emociones revivían.
agarraba la remera de color ocre (o terracota o ladrillo) y sonaba levels, en santa fé ¿entendés?
las risas cruzadas, era la canción de la super fiesta de colores, que plato.
y si, de repente todo tenía más sentido que el sentido que ya tenia, era como un sobresentido.
en mis pensamientos para siempre, eso; nosotras, las risas, la música, el arte, tus gritos, mis quejas. los abrazos, la ropa esa excéntrica que vos siempre enganchas, las oferta de treinta pesos que yo no puedo evitar, los viajes, los chismes, las puteadas. tus zapatos a lo animal print, mis horarios rebuscados, la juventud, las fotos, la playa. los bolsos prestados, la moda, el cine, tu long, mis rollers, los grammy, el departamento en flores/almagro, las meriendas almuerzos desayunos cenas. los sueños, las historias, los planes, esa ingenuidad enfrascada, la alegría, los recitales, la lluvia y el sol. todo, todo, va a estar así, en mis pensamientos para siempre.
(ay que sería de mi vida sin una hermana así)
martes, 6 de marzo de 2012
Como giran las cosas cuando se apaga la luz. Las plantas corren a las otras plantas y es todo un juego de raíces. Se matan entre si, tratando de sobrevivir y al final queda tan poco que queda casi todo. El jardín ya no funciona, esta roto, contaminado. Los soles quemados lo prendieron fuego una vez y después no se volvió a recomponer. Y por eso todos lo usan de escenario para la guerra. Cuando los jazmines se acuestan, todo lo demás se levanta. Planean cosas, cambian objetos de lugar y se hunden en el cielo de cristal. Se devoran entre si y después vuelven a recrearse para seguir con la relación incestuosa que los lleva a seguir viviendo. Yo no sabía las reglas, pero me animé y entré (salí) un día. Los colores se me mezclaban tanto que terminé repartida en toda la huerta. Me perdi un poco y cuando quise volver a ser ya no encontraba mi cuerpo. Lo había dejado tirado, y una parte se había enterrado y se había vuelto jacarandá. Flotaba entre luciérnagas y bichos sin luz que decoraban los pastos. De la piel me brotaban luces y sal. Era otra, la nueva. Me perseguí y me encontré, me atrapé, me absorbí. Y después ya me fui, porque si seguía bailando con tanta cosa inerte iba a terminar quieta y seca, abandonada.
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