crisis cíclicas, repetitivas
que parecen distintas pero no
y que conducen a la irrefutable conclusión
de que en mí coexisten
dos tendencias, dos ¿instintos?
que se pelean entre sí,
se intentan destruir, aniquilar,
se imponen y se instalan
para anunciar una aparente victoria
que en realidad nunca llega
nunca se llega ni al final de la guerra
ni a la conciliación
es guerra constante
y yo no puedo deshacerme de ninguno
porque siempre, siempre vuelven
de alguna forma nueva, extraña
pero vuelven y otra vez estoy partida en dos.
(leí por ahí, en un texto de la facultad,
hablar de dos polos indialectizables
y por algún motivo esa palabra no para
de resonar en mi cabeza)
necesitaría algún tipo de síntesis,
pero me resulta inalcanzable.
(seguiremos siendo dos
por un rato más)
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