Lo bello de este día es que no importa si el mundo esta dividido en muchos pedazos, porque todo es sol y viento, todo es mar, todo es bosque. Te veo tan convencido de querer tocar la luna, que empiezo a creer en la leyenda. El mito; el tuyo, el mío, los ángeles perdidos y el sueño inconcluso. Todo se confunde en un tramo infinito, en una controversia gastada. Me siento tan transparente que quiero llorar, me invento una historia, me la creo, me río, revivo y después miro la realidad. Y no hay nada de similar, nada, nada, nada, con que quedarse. Vos te reís, siempre te reís, y creo que hasta invertiría mis días en aprender como sacarte una de esas sonrisas, tan fáciles y tan vitales. Me mataste un montón de veces, cada día, con una excusa distinta y todavía sigo aca, creyendo que estando inmóvil voy a volar muy lejos (que estando inmóvil, voy a empezar a volar)
No quiero más travesías. Quiero otra primavera, pero que esta vez sea inmortal. que no se renueve nada, que no prosigan los ciclos, que la naturaleza se muera y sigamos en el mismo lugar. En ese lugar donde florecen los lirios y se acaban las hojas, se secan los pantanos, se quiebra el cristal. Los acordeones y las trenzas, los desiertos sin nombre, los licores de sol. ¿Donde habias estado? Arriba, siempre arriba, y yo intentando escalar el viento. Como si no estuvieras en todos lados, como si no te hubieses muerto el día en el que te supe ver.